One way. 2012. Trenzas de cable de acero. Medidas variables.

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“One way”
Tiempo, espacio y posibilidad 

“El espacio no puede ser definido sino por medio del intervalo entre dos cuerpos, dos objetos. El acercamiento de dos formas lo hacen visible”. 
JJ. Beljon
Quiero construir un espacio partiendo de esta idea de intervalo de cuerpos y objetos. Tomando como elemento principal la construcción de un pasillo ficticio que solo tiene sentido con el tránsito del espectador. Ficticio porque un  pasillo tiene como función principal la circulación pero también la comunicación de diferentes elementos y esta vez se encuentra dentro de un  espacio sin comunicar aparentemente nada. Para la creación del mismo, necesitamos la elaboración de unos tabiques (reales o imaginarios) que nos limiten dicha zona y nos ayuden a enfrentarnos a lo que está fuera o dentro, involucrando lo público y lo privado.  
La materialización de dichos tabiques será a través de las líneas imaginarias que crea la repetición de un objeto, en este caso veinticuatro largas trenzas de cable de acero que colgarán del techo sin llegar a tocar el suelo, colocadas correlativamente de una forma ordenada, en dos filas de doce con un espacio de anchura entre ellas de unos ochenta-cien centímetros para utilizar medidas  reales o aproximadas a un pasillo común. 
La elección de este elemento que entra en juego como principal estructura, tiene que ver con la conversión de la fragilidad en fortaleza. La trenza está asociada a una parte estética femenina, pero sobre todo hay una fuente tradicional que une costumbres y  generaciones. En este aspecto la mujer ha sabido construir patrones que han ido creciendo sólidamente enriqueciendo la sociedad y la cultura actual pero sin olvidar su pasado, casi como una reconquista de la inocencia.
“La solidez y durabilidad de un recuerdo están relacionadas con las circunstancias emocionales en las que se ha adquirido” Joaquim Fuster

Por otro lado un corredor puede albergar otros usos específicos, habitualmente como zona de espera, y esto es muy interesante porque realmente son lugares de la no permanencia, incómodos a veces pero necesarios, donde se producen encuentros o desafíos. Lo que sobre todo no podemos obviar, es que al introducirnos estamos atravesando un espacio, pero también un tiempo. El tiempo como eje fundamental a la hora de organizar nuestras experiencias. Este hecho quiero potenciarlo con la ayuda de la luz, acotando el pasaje al iluminar su parte de suelo, de forma que el resto de la sala esté casi en oscuridad absoluta. La luz sirve como medio receptor neutro y activo, es una forma de crear un diálogo de intensidad entre el exterior y el interior, una conexión de vuelta al origen. Me interesa la idea de atravesar una superficie y llegar al mismo sitio, solo que en otro punto, en este caso de la sala de exposiciones.
Por costumbre, el hombre da significado emocional a lo que le rodea, extrayendo las formas y los conceptos e interpretándolos respecto a sus correspondientes experiencias. 
En consecuencia, este pasillo trenzado crea una topología visual de ambientes que relacionan la antropología en su campo de estructura social, la expresión y el desarrollo inquietante de los recuerdos, que nos ayudan a crear una escritura de la memoria femenina para potenciar su labor imprescindible en la actualidad.
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